sábado, 23 de diciembre de 2017

Los huesos secos cobran vida

Hace ya casi un mes visitamos por primera vez una comunidad. No avisamos que iríamos, en parte porque no había manera de hacerlo telefónicamente, y en parte porque queríamos hacer un pequeño experimento a modo de diagnóstico. Queríamos saber cómo era un domingo común y corriente en la comunidad, saber si los creyentes se están reuniendo los domingos como es costumbre entre los cristianos.
                Llegamos a la comunidad, ya eran más de las nueve de la mañana, pero el lugar de reunión estaba cerrado, el hermano que conocemos en la comunidad no se encontraba, estaba en el conuco –mala señal. Entonces fuimos a conocer al pastor, quien estaba en su casa junto a toda su familia. Pero ni señales de que ese día habría reunión de los creyentes de la comunidad. A la pregunta ¿Habrá culto hoy?, la respuesta fue que había estado enfermo, tenía unas llagas en los pies y por eso no se estaban reuniendo, pero que ya se estaba mejorando y pronto comenzarían a reunirse otra vez. Mientras él hablaba, se podía oír un murmullo en jivi, eran unas mujeres que estaban en la casa, me hubiese encantado saber qué estaban diciendo. Sin embargo, por la actitud y por experiencias previas puedo deducir que probablemente estaban hablando de las excusas del pastor.
                Esta corta visita nos sirvió para hacer un pequeño diagnóstico de la vitalidad de las iglesias indígenas de la zona. Si bien es cierto que no todas las iglesias están en esa situación, también es cierto que es un escenario que se repite con demasiada frecuencia. El mismo pastor con quien hablamos nos dijo que muchas de las iglesias de las comunidades ya no están abiertas, y los creyentes han vuelto atrás. 
                Todo esto me hizo pensar en una visión que tuvo el profeta Ezequiel (cap.37), en la que veía un valle lleno de huesos. Estos huesos ya estaban secos, probablemente tenían mucho tiempo expuestos a los elementos, no había ningún indicio de vida en ese lugar, ni el más mínimo.
                Entonces, Dios le hizo al profeta una pregunta: ¿Podrán estos huesos volver a convertirse en personas vivas? La respuesta obvia y humana sería: ¡Por supuesto que no! ¡Estos muertos están bien muertos! Pero el profeta responde: “oh Soberano Señor, sólo tú sabes la respuesta”, dando a entender que lo que humanamente era imposible, Dios era capaz de hacerlo.
                Entonces el Señor le da al profeta una orden un poco extraña: “Anuncia un mensaje profético a estos huesos”, y el profeta sin titubear comienza a decirle a los huesos: “Huesos secos, escuchen la palabra del Señor ¡Atención! ¡Pondré aliento de vida dentro de ustedes y haré que vuelvan a vivir!”. Me imagino al profeta parado frente a las osamentas, diciéndoles: “Les pondré carne y músculos; ¡pondré aliento en ustedes y revivirán!”, y mientras todavía hablaba comenzó a escuchar un traqueteo de huesos por todo el lugar. ¡Los huesos comenzaron a juntarse frente a sus ojos! Debe haber sido muy impresionante. Sabemos que luego aparecieron músculos, tendones, etc., y por último les fue dado aliento de vida y volvieron a vivir formando un gran ejército.
                Sabemos que esa profecía fue dada al pueblo de Israel, sobre su restauración total como nación, pero nos muestra claramente que Dios tiene el poder para volver a la vida lo que está muerto, aunque esté bien muerto, seco, sin esperanza. He podido ver muchos creyentes entre las etnias (y en nuestras iglesias en general) que están en una situación espiritual de muerte total y absoluta, están secos, no hay vida en ellos. Pero creemos en un Dios que es capaz de volver a la vida y restaurar íntegramente aquello que humanamente damos por perdido.

                Es probable que algunos hayan desahuciado a la iglesia indígena, que hayan pensado que no hay manera en que cobre vida y sea restaurada para un servicio a Dios genuino y perdurable. Pero yo creo que Dios tiene el poder para volverla a la vida, impartir su aliento y revivirla para su gloria. 

domingo, 22 de octubre de 2017

Entrenamiento intensivo

                Es muy probable que nosotros no hayamos estado en una situación en la que nuestra fe sea puesta a prueba al límite, y cuando digo al límite me refiero a que nuestra vida sea amenazada por lo que creemos. Cuando pensamos en esa posibilidad, la respuesta automática es como la de Pedro: ¡Yo moriría por el Señor!, pero la verdad es que cuando la vida está en riesgo el instinto de conservación nos hace tomar decisiones que no tomaríamos normalmente. Bien dijo el Acusador acerca de Job (2:4a): ¡Piel por Piel! Cualquier hombre renunciaría a todo lo que tiene para salvar su vida.
                En la Biblia encontramos unos jóvenes que estuvieron entre la espada y la pared, y no duraron dar un paso hacia la espada, metafóricamente hablando, pero no estaban dispuestos a desechar lo que creían para salvar sus vidas. Probablemente ya saben que me refiero a Sadrac, Mesac, y Abed-Nego, y quizá también saben el maravilloso final de la historia.
                La fe de estos muchachos fue puesta a prueba, y su máxima expresión de confianza son sus palabras: “…el Dios a quien servimos es capaz de salvarnos… pero si no lo hiciera, deseamos dejar en claro ante usted que jamás serviremos a sus dioses…” (Dn3:17-18). Es impresionante ver cómo en una situación de vida o muerte, literalmente, ellos no estuvieron dispuestos a negociar su fe, no intentaron buscar una posición ‘neutral’ o ‘intermedia’, no hicieron ‘tratos’. Ellos sabían que no hay medias tintas, es blanco o negro, no hay más. Ellos mostraron una fe fuerte, sin irrespetar la soberanía de Dios (“y si no lo hiciera”). Ellos sabían que Dios tiene el poder para salvarlos, pero que no está obligado a hacerlo.
                Para manifestar una fe así de fuerte y firme, inamovible, es necesario ejercitarla. Las situaciones sencillas no son un buen gimnasio para nuestra fe, no necesitamos confiar porque dependemos de nosotros, pero cuando las cosas se ponen complicadas y no podemos resolverlas por nuestra propia fuerza nuestra fe se pone en marcha.
                La Biblia nos da una mirada a lo que estos jóvenes experimentaron antes del horno ardiente, pero seguramente su gimnasio de la fe no fue relatado completamente en las Escrituras. Los venezolanos estamos en un entrenamiento intensivo de nuestra fe, cada día, hasta el asunto más sencillo puede convertirse en una sesión de cardio para nuestra confianza en Dios.
                Mi papá hace carreras de 8k, 10k, y medias maratones, y sé que antes de una carrera tiene que entrenar muy fuerte, tiene que subir la intensidad del ejercicio para poder tolerar la carrera y terminarla. Ahora bien, quizá este entrenamiento tan intenso al que estamos siendo enfrentados como venezolanos se debe a que estamos por participar en un maratón y para eso requerimos subir la intensidad del ejercicio de fe que usualmente teníamos.
             Todo esto tiene un propósito: entrenarnos para la sumisión a Dios, una sumisión en la que si somos puestos al límite estemos dispuestos a asumir las consecuencias, aunque nos cueste la vida. Una fe firme necesita un entrenamiento intenso; si vamos a enfrentar una situación crítica como la de estos jóvenes, no lo sé. Por ahora, sólo demos gracias a Dios por lo que él puede sacar de nosotros en medio de las circunstancias de nuestro país; que cuando esto termine nosotros amemos más a Dios, seamos más agradecidos, administremos mejor lo que tenemos, tengamos una confianza bien puesta, en fin, seamos mejores cristianos. 

viernes, 13 de octubre de 2017

Viendo la bondad de Dios

Muchos de ustedes han recibido peticiones de oración por mi salud (Luz Marina les escribe), y es que hace unos meses en un chequeo médico me fue encontrado un quiste de 4 cm de diámetro en mi ovario izquierdo. La doctora me indicó un tratamiento para tratar de disolverlo, pero nos dijo que si no cedía debía ir al quirófano para removerlo.
                Ese día salí de la consulta un poco triste y preocupada, porque como saben, nosotros estamos orando a Dios por bebés desde hace algún tiempo, y esta complicación lo hacía parecer muy lejano. Sin embargo, también pudimos recordar que Dios lo ha hecho antes, que en otras ocasiones hemos podido experimentar la sanación del Señor en mi vida. De modo que compramos el tratamiento, pero sobre todo comenzamos a orar a Dios nosotros y a pedir también a muchos hermanos que se unieran en oración por mi salud. Unos días después nos fuimos a Amazonas para el diplomado con órdenes de regresar al médico a principios de octubre.
                Terminó el diplomado, llegó octubre, y vinimos a Valencia para el chequeo médico que habíamos planeado. La verdad es que durante los dos meses que pasaron desde la última visita al médico crecimos en nuestra confianza en Dios y teníamos mucha paz.
                Fuimos al médico hace una semana y la doctora nos informó que no hay quiste. Creemos que la mano de Dios intervino una vez más, y estamos muy agradecidos del Señor por hacerlo una vez más, por su bondad con nosotros. Porque aunque no tiene que bendecirnos, Él elige hacerlo porque es un Dios bondadoso.

                Gracias por habernos acompañado en oración. Seguimos orando por los bebés que hemos pedido a Dios, esperamos con confianza en la bondad del Señor. 

El Señor protege a quienes lo siguen. Él cuida de quienes ponen su confianza en su fiel amor. 
El Señor los salva de la muerte y los reanima cuando están hambrientos. 
Nosotros esperamos que el Señor nos ayude porque él es nuestro apoyo y nuestro protector. 
Porque lo amamos y es el único en quien podemos confiar. 
"Señor, danos la misericordia que esperamos."  
Salmo 33:18-22

jueves, 12 de octubre de 2017

De regreso en Amazonas

Los primeros días del mes de agosto llegó el tiempo de regresar a Amazonas por un nuevo período de trabajo. Tenemos muchos planes en mente en esta nueva etapa, muchas lecciones aprendidas de la etapa anterior, algunas cosas que corregir para hacerlo mejor, algunas metas que quedaron a mitad de camino, pero sobre todo muchas ganas de seguir viendo lo que Dios está haciendo entre las iglesias indígenas.
                Apenas llegamos a Amazonas comenzamos las clases en el Diplomado en Alfaeducación que tenía una duración de seis semanas. Fueron seis semanas intensas de trabajo para completar la primera fase de esta capacitación que esperamos y oramos a Dios sea muy útil para servir mejor a las etnias de Amazonas.
Algunas personas nos han preguntado de qué trataba la capacitación, aprovecharé este medio para explicarles un poco:
Trabajando en unas láminas para presentar un método de lectura y escritura


En primer lugar, se trata de un diplomado universitario auspiciado por una universidad autónoma de Venezuela.
El grupo de estudiantes y algunos de los facilitadores
En cuanto a la temática del mismo, trata temas relacionados con la educación en contextos indígenas, el marco legal, la alfabetización en la lengua materna, métodos para desarrollar materiales de lectura y escritura en los idiomas vernáculos, etc., siempre partiendo de que la educación en la lengua materna del educando juega un papel vital en la formación de buenos lectores, que se convertirán (es el objetivo) en ávidos lectores de la Biblia (cuando esté disponible) y en escritores en sus propios idiomas para el beneficio de sus comunidades.
                Apenas concluimos la primera parte del programa. Ahora tenemos tareas para hacer, y luego volver el año próximo para la fase final.
                Por el momento, oramos a Dios que nos dirija en las formas que podemos darle uso inmediato a lo aprendido.

                Gracias por acompañarnos en esta aventura de servir a Dios. 

miércoles, 1 de marzo de 2017

Mitos sobre los pueblos indígenas


·        Los indígenas son incivilizados.
               No sólo es un mito es una mentira basada en la ignorancia. He oído muchas veces una pregunta que me inquieta, por decir lo menos: hermana, ¿pero ya son civilizados? No sólo ni son incivilizados, sino que de hecho cada pueblo es una civilización con su propia cultura, su idioma y su manera particular de hacer las cosas. Generalmente cuando hablamos de civilización pensamos en nuestra ropa, en nuestras casas de bloque, nuestras calles de asfalto,  nuestras normas de urbanidad, entre otras cosas, pero esas son cosas asociadas a nuestra propia cultura y no hay razón para que sea igual entre ellos.
Ellos tienen su propia ropa, su propio idioma, su propia tecnología, su manera de hacer las cosas y vale la pena decir que éstas muchas veces son más eficientes que las nuestras.
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     Al indígena no le gusta estudiar: para aclarar este mito debemos  comenzar diciendo que mayormente están interesados en aprender. El verdadero problema comienza en el cómo, cómo aprenden los pueblos indígenas y qué están interesados en aprender. Generalmente como cultura mayoritaria pensamos que nuestra forma de hacer las cosas es la única, o peor aún, la mejor forma de hacer las cosas. (Hay algo de orgullo intrínseco en esa idea) Cada cultura tiene una forma particular de enseñar y aprender, y las culturas indígenas generalmente aprenden oralmente, a través de historias, por imitación y en ambientes informales. Cuando ignoramos esos asuntos y los queremos meter en nuestra caja rotulada "EDUCACIÓN" con todas las implicaciones de un aula, una pizarra, notas, exámenes, etc. Una vez en esa caja ellos probablemente fallen, entonces llegamos a la conclusión de que "no les gusta estudiar". El meollo del asunto es encontrar un punto entre lo que ellos quieren aprender y la manera más natural de hacerlo. Lo sé, es más fácil decirlo que hacerlo, pero debemos intentarlo.

       Los indígenas Son flojos
               Muchas de las veces que he estado en una comunidad indígena he notado que a las cinco de la mañana comienza el movimiento  en las casas: A esa hora suelen estar de regreso algunos hombres que fueron a pescar o cazar durante toda la noche; las mujeres prenden el fogón para montar  el café o la yucuta caliente, para luego agarrar machete y catumare para ir al conuco que generalmente no queda en el patio de la casa, sino que algunos deben caminar hasta una hora para poder llegar. Cuando es tiempo de sacar la yuca, deben caminar esa misma distancia con 30 o más kilos de yuca en la espalda. Luego, deben procesarla hasta convertirla en sus productos finales, pero ese proceso puede tomar tres o cuatro días de trabajo intenso. También deben buscar leña, acarrear agua, preparar la comida que sus esposos trajeron, cuidar a los niños, entre otros quehaceres. Así que no, no son flojos son gente muy trabajadora y esforzada.
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     Los indígenas son pobres 
              Según el Diccionario Larousse, pobre es aquel que no tiene lo necesario para vivir o que lo tiene con escasez. En mi experiencia personal he visto que es posible encontrar familias pobres en una comunidad, pobres según la definición anterior. Pero también he visto que tienen recursos que son muy valiosos, incluso financieramente, y a pesar de esos recursos muchos de ellos siguen pensando que son pobres. Es que la pobreza a veces está en la mente y depende de las expectativas de la persona, y en el caso de algunos de ellos sus expectativas han sido modificadas a través de la televisión y la Internet, de manera que al compararse siempre se hayan fallos. Es cierto, hay aspectos en los que podemos ayudar, cuidándonos de todo pensamiento orgulloso, y siempre tomando en cuenta sus necesidades expresas, no intuidas.

·         Los indígenas son ignorantes
               Este mito es una gran mentira llena de orgullo y sentimientos de superioridad, porque al afirmar que ellos son ignorantes, ¿la implicancia es que los no indígenas son lo opuesto? No sólo no son ignorantes, sino que tienen un conocimiento intuitivo de cosas que podrían salvar la vida de miles, como la medicina tradicional. Tienen un conocimiento profundo de su entorno, de cómo ubicarse en medio de una selva tan espesa, de cómo aprovechar los materiales que tienen disponibles para construir sus casas, sus herramientas, medios de transporte, para producir su alimento, etc. Es verdad, hay muchas cosas que desconocen, pero también hay un gran bagaje de conocimiento que a nosotros, que no pertenecemos a una cultura indígena, nos haría bien tener. Nadie, en ninguna cultura, todas las esferas del conocimiento. Ellos son expertos en sus áreas, de eso no hay duda.


martes, 21 de junio de 2016

¿Oralidad?

Sabemos que el uso de estrategias orales no es nuevo en el trabajo misionero, pero para nosotros sí lo es. Afortunadamente nos topamos con esta información en un punto de nuestro ministerio en el que todavía puede afectar la manera en que hacemos las cosas.
Hemos oído de oralidad a través de varias fuentes, pero principalmente debido a unos amigos misioneros que trabajan entre los kariña y que estuvieron trabajando en el desarrollo de un set de historias bíblicas orales con los hermanos kariña.
Comenzó a interesarnos conforme ellos nos contaban la manera en que trabajaban. Incluso tuvimos la oportunidad de acompañarles por una mañana en uno de los talleres y nos pareció interesante, pero todavía nos parecía que era algo que no podíamos hacer nosotros.
Después de casi dos años, participar en un campamento del Ministerio META y allí tuvimos la oportunidad de recibir una inducción acerca de las culturas orales y, principalmente, sobre cómo producir historias orales, que por cosas de Dios nos compartieron nuestros amigos, Dany y Naara Tasama, los mismos que hacía dos años nos habían sembrado la semillita de la oralidad al contarnos de su trabajo entre los Kariña.
Debido a lo que aprendimos en ese campamento comenzamos a ver que producir historias bíblicas orales era algo que nosotros podíamos hacer, y que no era algo que estuviera fuera de nuestro alcance.
Al llegar a casa comenzamos a intentar producir historias orales en español para poner en práctica el proceso que aprendimos en el taller. Yo, (Luz) inicié preparando un set sobre algunos milagros de Jesús y la primera historia que produje fue “Jesús calma la tormenta”. Leover por su parte, empezó a ver cómo podía usar esa nueva información (sobre la oralidad) al enseñar en las comunidades.
Lo verdaderamente impresionante, para nosotros, ocurrió cuando esas historias salieron del laboratorio. Leo se estrenó usándola en una iglesia en Puerto Ayacucho, entre un público mayoritariamente criollo y la respuesta fue muy buena. Con esa respuesta positiva, se atrevió a usar la estrategia oral en una iglesia indígena contando una parábola y la reacción de los hermanos fue excelente, a pesar de que la historia fue contada en español. El culto había terminado y la gente iba a sus casas hablando de la enseñanza.
En cuanto a la historia de cuando Jesús calma la tormenta, la probamos con Julietta, una sobrina del corazón que tiene tres años y que nos ha acompañado a dos jornadas en Caño Bocón junto a sus padres, Mario y Érica Pirez. Quedamos impresionados de todos los detalles que podía recordar y cómo podía responder algunas preguntas que le hice.
La experiencia con Julietta nos hizo entender que si una niña de tres años podía recordar la historia, todos pueden hacerlo, lo que el uso de una estrategia oral es más que factible para enseñar los principios bíblicos.

Apenas damos nuestros primeros pasos en cuanto a oralidad se refiere, pero seguimos pensando cómo podemos usar estas estrategias en ELIAS, para el beneficio de los líderes y de sus comunidades.

martes, 29 de marzo de 2016

¿Una anécdota?


                Una pregunta frecuente que hacen las personas acerca de nuestro trabajo en Amazonas es ¿Recuerdas alguna anécdota? Dos años atrás me tomaba algo de tiempo pero en este momento el repertorio de anécdotas ha crecido considerablemente.
                Ahora mismo puedo recordar un día que nos invitaron a visitar una comunidad por el río Orinoco. Fuimos muy claros al decir que los acompañaríamos pero que debían conseguir un motorista porque nosotros estábamos recién llegados aquí y Leover no conocía bien el canal en verano (de hecho todavía está aprendiendo, no es un asunto sencillo). Cuando llegamos al lugar de encuentro, había bongo, motor, combustible y pasajeros, pero no había motorista. De hecho, Leo era el motorista. Medio protestamos, pero antes de que me diera cuenta íbamos río abajo con mi esposo a cargo del motor y la hermana que nos invitó dirigiéndole por la ruta correcta. Ya íbamos bien avanzados cuando de repente nos encontramos en una parte del río con piedras en la superficie. Afortunadamente, Leover tuvo buenos reflejos y levantó la pata del motor a tiempo. Él y la hermana se bajaron del bongo y lo empujaron para pasar sobre la piedra, yo me quedé en el bongo muy asustada y agradecida de tener puesto el salvavidas. Gracias al Señor no pasó del susto, seguimos nuestro camino y pasamos un excelente día en esa comunidad.
                En otra oportunidad nos encontrábamos en Puerto Ayacucho, con muchas ganas de irnos a Atabapo pero los transportes fluviales no estaban trabajando. Por eso nos fuimos al puerto, para ver si encontrábamos con quien subir a Atabapo. Llegamos a Samariapo a las siete de la mañana y a mediodía todavía estábamos  allí, junto a muchas otras personas que también estaban tratando de conseguir como llegar a Atabapo.  Pasado el mediodía llegó al puerto un señor del pueblo y comenzó a alistar su voladora para irse. Por supuesto, había muchos ojos sobre ese señor y su lancha, pero cuando traían la voladora a la orilla pasó lo impensable: ¡Se resbaló bruscamente el tambor del combustible y eso hizo que la lancha se hundiera frente a nuestros ojos! Yo me desilusioné muchísimo porque lo que pensé era que ya no íbamos a viajar y tanta espera había sido en vano, pero en menos de lo que imaginé estaban sacando la lancha, secándola un poco y prendiendo el motor, lo cual indicaba que sí iba a viajar, lo que me asustaba todavía más porque acababa de ver cómo se hundía. Algunas de las personas que pensaban en viajar en esa lancha se asustaron por lo sucedido, y eso hizo espacio para nosotros. Nos montamos, y navegamos hasta Atabapo, a donde llegamos  casi a las ocho de la noche.
                Recientemente, estuvimos en Puerto Ayacucho esperando por tres días para poder salir en el transporte. Por fin, el viernes fuimos al puerto, nos montamos en la lancha y zarpamos. Ya habíamos recorrido al menos 30 minutos y de repente el motor comenzó a sonar “Taca, taca, taca” y supimos que algo no andaba bien. Trataron de repararlo, pero no había nada que hacer: un pistón dañado, la única opción era volver al puerto con el otro motor que apenas podía mover la voladora que iba muy pesada. Tardamos casi hora y media regresando y ni siquiera nos llevaron al puerto principal, nos dejaron en puerto Morganito, cerca de Isla Ratón. No sabíamos qué hacer; volver a Puerto Ayacucho era quedarse unos cuantos días más allí. Llamamos a unos amigos de una comunidad que habíamos visto en el puerto, ellos estaban por salir ese día, y nos dijeron que saldrían al día siguiente debido a un sello que hacía falta a sus papeles. También llamamos a una familia misionera que vive cerca de donde nos dejaron para pedirles hospedaje por esa noche y poder salir al día siguiente.
                Lo cierto es que dijeron que nos recibirían, tomamos una lancha pequeña para cruzar a la isla donde ellos viven y pasamos una excelente tarde hablando con ellos y compartiendo con sus preciosos hijos. Descansamos ahí esa noche, y como a las diez de la mañana ya estábamos saliendo de su casa rumbo al puerto para encontrarnos con los otros amigos que nos rescatarían en su barco.
                Ya era casi mediodía cuando pasaron por nosotros en un barco grande y cargado de combustible. Sabíamos que no sería cómodo y que sería un viaje largo. ¡Diez horas es mucho tiempo para pensar en muchas cosas! Llevamos algo de sol, después llovió y nos mojamos, hizo mucho frío al oscurecer; estábamos tan aburridos, mi esposo sufre más por esa razón que yo, porque siempre quiere tener algo qué hacer. Por fin llegamos a Atabapo casi a las diez de la noche, y muy cansados y adoloridos.
                Más que anécdotas, que por supuesto no son todas, estas son historias de cómo Dios nos ha cuidado estos dos años y medio, y nos ha enseñado a disfrutar de todas estas aventuras.

                

domingo, 1 de noviembre de 2015

Un logro más

Hace unas semanas me tocó la tarea de transcribir los materiales que los estudiantes de ELIAS produjeron en el taller de escritores: cuentos, historias de su infancia, libritos sobre la cultura material, libritos instruccionales, entre otros.
                El proceso de producción de los materiales se llevó a cabo en tres etapas, durante las cuales pudimos ver el progreso de ellos. Al principio algunos de ellos tenían mucho tiempo sin escribir en su lengua, y eso dificultó un poco el asunto. Pero al final del proceso, agarraron el ritmo, terminaron sus materiales y se sintieron muy orgullosos por el logro.
                Debido a que ellos no cuentan con computadores en sus comunidades, trajimos los libros a casa para transcribirlos e imprimir una versión de prueba.
                Tomó  más de una semana  hacer ese trabajo, eran 14 libritos en total. Después de transcribirlos, pasamos a la fase de imprimirlos. Mientras lo hacíamos, pensábamos en la reacción que tendrían los hermanos al recibir los libritos.
                En la jornada pasada, en octubre, llevamos los libritos y en efecto los hermanos se emocionaron mucho al ver los libros sabiendo que ellos eran los autores de ese material. Los veían, y los veían por un largo rato.
                Ellos tendrán desde ahora hasta enero para probar los textos con otros lectores y hacer las revisiones y correcciones que sean necesarias, para luego poder reimprimir los libros.
                Para cualquiera puede parecer un poco tonto tal vez, pero nos gozamos porque sabemos que es un gran logro para ellos, y deseamos que sea una motivación para que sigan escribiendo en el futuro para el beneficio de sus comunidades.


lunes, 27 de julio de 2015

Lecciones de Nehemías que son útiles para nosotros hoy.

  1. La respuesta de Nehemías a las noticias que recibió de Jerusalén fue: Llanto, duelo, ayuno, oración y acción. Muchas veces recibimos noticias acerca de lo que pasa en una etnia, de sus necesidades y reaccionamos llorando, nos dolemos, ayunamos y oramos, pero nos quedamos sin acción, y siempre hay algo que podamos hacer.
Sabemos que la reacción de Nehemías no era un arranque emocional porque habían pasado más de tres meses y él seguía afligido por esas noticias, esperando el momento oportuno para poner manos a la obra.
Si has llorado, te has dolido, has ayunado y orado, da el siguiente paso y actúa.

  1.  Nehemías era un líder, y cuando llegó a Jerusalén –después de descansar por tres días- lo primero que hizo fue inspeccionar el estado de la muralla, sin decirle a nadie cuáles eran sus planes. Esa inspección le permitió calcular y planear cómo iba a llevar a cabo su proyecto, lo cual hizo luego de manera muy ordenada.
La ciudad de Jerusalén era grande y era un proyecto ambicioso reconstruir las murallas que la rodeaban, pero Nehemías supo organizar, animar y reanimar al pueblo para que terminaran esa tarea tan grande en tan sólo 52 días.
Amazonas, es un territorio inmenso, son miles de km2 de selva. Es un proyecto muy ambicioso enseñar la Palabra de Dios en un lugar como éste, y sabemos que no podemos abarcar nosotros solos todo este territorio. Pero, incluso enfocándonos en una región es un trabajo arduo. Nuestra oración es que Dios nos ayude a ser tan ordenados y disciplinados como Nehemías para poder hacer su trabajo lo más eficientemente posible.

  1. Aunque Nehemías no estaba en Jerusalén para llevar a cabo un proyecto espiritual sino un proyecto “civil”, él sabía que Dios estaba con ellos en ese proceso y por eso muy seguido podemos leer que Nehemías oraba. Cuando los enemigos querían desanimarlos, él oraba; cuando el pueblo se cansaba, él oraba; cuando había un peligro inminente, él oraba. Siempre oraba, y la mano de Dios estuvo con él en todo el proceso de tal manera que incluso sus enemigos se dieron cuenta que esa obra había sido hecha con la ayuda de Dios. 
  2. En el capítulo 8 del libro de Nehemías encontramos un evento importante: Después de mucho tiempo se reúne todo el pueblo y la Ley es leída en público. Ahora bien, la Ley fue escrita en hebreo y la mayoría de los que estaban presentes ya no hablaban hebreo como lengua materna; habían crecido hablando otro idioma. Por esa razón, vemos que se leía la Ley y se explicaba el significado de lo leído para que el pueblo pudiera entender cada pasaje.
Cuando entendieron, la reacción general fue lloro y lamento, tal vez porque se dieron cuenta que no estaban cumpliendo lo que la Ley mandaba, pero Esdras y los levitas les mandaron a que no lloraran, sino que fueran a sus casas a festejar. El versículo 12 dice que el pueblo se fue a celebrar con gran alegría porque habían oído y entendido las palabras de Dios.
Si seguimos leyendo, vemos que al día siguiente los líderes de las familias de Israel fueron a ver a Esdras para estudiar la Ley más detalladamente. Al parecer quedaron con hambre de saber más. Mientras estudiaban notaron que Dios había mandado a celebrar un festival que debía realizarse ese mes (Pareciera que nunca habían oído hablar de ese festival) en el que debían vivir en enramadas.
El pueblo salió a buscar ramas y celebraron el festival, ¡Cosa que no se hacía desde los días de Josué! Durante esa celebración, Esdras leyó la Ley cada día del festival.
Unos días después, el pueblo se reunió en asamblea esta vez en una actitud de ayuno y arrepentimiento que terminó en una promesa solemne de cumplir la Ley de Dios.
¿Se hubiese generado ese mover espiritual si no le hubiesen explicado al pueblo el significado de lo que se leía durante esa primera lectura pública? Yo me atrevo a decir que no, porque la Ley no significa nada sino entendemos lo que dice. Ese entendimiento generó despertar espiritual importante en el pueblo que había vuelto del cautiverio.

Esa es la razón por la que estamos aquí: Cuando los hermanos indígenas entiendan el significado de lo que leen en la Biblia, eso producirá un despertar espiritual en sus iglesias y comunidades que será oído desde lejos. Ese es nuestro deseo y nuestra oración, y el motivo de venir a enseñar la Palabra de Dios.

sábado, 4 de julio de 2015

Para reflexionar

Jeremías 32:39
Haré que haya coherencia entre su pensamiento y su conducta, a fin de que siempre me teman, para su propio bien y el de sus hijos. (NVI)
                En el pueblo de Judá, durante el ministerio de Jeremías, algunos seguían diciendo que eran el pueblo de Dios y otros más atrevidos profetizaban cosas buenas para la nación, pero sus acciones eran totalmente contrarias a lo que decían ser. Habían dado su espalda a Dios y sus hechos los estaba llevando cada vez más a la destrucción, lo cual profetizaron los profetas Dios y vemos luego cumplirse cuando Babilonia invade Judá y  lleva exiliados a sus habitantes.
                Una de las cosas que vemos a nuestro alrededor comúnmente, y que para la mayoría se ha vuelto normal,  es el contrabando de gasolina y rubros comestibles que ocurre a diario en este punto geográfico (y fronterizo) del país. Pero el asunto nos llama más la atención cuando sabemos que muchos de los que están vinculados con ese tipo de negocio son  personas creyentes de alguna iglesia evangélica y entre ellos, se cuentan pastores que también se rebuscan (conseguir dinero) con esta práctica, que sabemos es ilegal y por lo tanto un delito.
                Pero la verdad es que la ignorancia de las Escrituras de muchos creyentes, incluyendo algunos líderes, es más grande que la necesidad económica que tienen. Así que, dedicarse al contrabando o negocios ilícitos es parte de su vida y no sienten que están violando alguna ley divina. Esto nos recuerda lo mucho para hacer ante tan evidente condición espiritual en la que se encuentran iglesias, creyentes, líderes, pastores indígenas en esta región.
                El trabajo de formar es un reto ante la condición de que muchos de estos son personas que se sienten bien con lo que hacen y además sienten que no están ofendiendo a Dios, ni a su prójimo, al contrario, parece que mientras ellos se benefician todo está bien.
                Como el Señor quería con el pueblo judío, que su conducta estuviera en coherencia con lo que decían ser como nación escogida por Dios, así es el deseo de Dios para estas personas, para esta tierra, para todos los grupos étnicos. Si oramos, pero también invertimos nuestro tiempo y conocimiento para mostrarles las verdades Bíblicas, podemos confiar que el Espíritu Santo podría cambiar sus mentes y vivir una vida llena de Dios y según Su Palabra.
                Termino esta reflexión recordándote que Dios sigue llamando obreros a la mies que es mucha, y aunque Dios conoce la necesidad de obreros por lo inmenso del trabajo por hacer en el campo. Dios sigue dejándonos que seamos nosotros los que tomemos la decisión de servir o no, si invertir nuestro tiempo, dinero, esfuerzo y vidas por completo en la Gran Comisión.

 Misionero Leover Sirit

sábado, 16 de mayo de 2015

Desde el aire

Sector La Punta - San Fernando de Atabapo
Tuve que salir de Atabapo en avioneta debido a que los transportes fluviales están de huelga para que haya un aumento en el precio del pasaje. Debido a mi premura tuve que acceder a viajar en avioneta sin Leover, quien debió quedarse en casa por unos días más. 
Estaba muy asustada porque nunca había volado en una avioneta. Era una muy pequeña, sólo para cinco pasajeros, y lo que había escuchado sobre esos viajes era que se movía mucho por el viento y que era desagradable.
Me subí, porque no tenía más remedio, y arrancó a volar! 
Pude contemplar la hermosura y la inmensidad de la selva desde el aire durante una hora. A donde quiera que mires lo que ves es selva, algunos ríos pequeños con muchas curvas que parecen caminos de espejo, y eventualmente en medio de todo eso encuentras unas cuantas casitas en un claro. 
Cerro Autana - desde lejitos
Tuve una hora para pensar en los misioneros que han entregado sus vidas antes que nosotros trabajando entre los indígenas. Recordé a los que perdieron la vida en la selva del Ecuador, y a tantos otros que gastaron sus vidas para que el nombre del Señor sea conocido entre los pueblos.
En la inmensa selva, hay tantos asentamientos humanos en los lugares más recónditos, donde el acceso es limitado, pero hasta el último de ellos necesita conocer al Salvador más allá de una religión, sino tener una relación personal con él. 





domingo, 3 de mayo de 2015

En su propio idioma


                Cómo parte de la capacitación que ELIAS brinda a los líderes y pastores que participan con nosotros, dictamos una materia cuyo objetivo es la formación de escritores en el idioma materno y el desarrollo de materiales útiles y culturalmente pertinentes en sus propios idiomas.
     
                Durante la primera jornada, todo lo que tenía que ver con escribir en su idioma parecía que requería demasiado esfuerzo por parte de los estudiantes. Se tardaban bastante tiempo, y parecía que se cansaban rápidamente debido a la tarea de escribir en sus idiomas. Todo esto se debe a que en su vida diaria no suelen hacerlo, y por falta de práctica es una destreza que deben fortalecer.
                Aún así, se esforzaron mucho y lograron los objetivos de esa primera jornada: Hicieron un librillo instruccional sobre variados temas como: Cómo hacer una curiara, cómo sembrar yuca, cómo hacer una casa, cómo sacar peces ornamentales, etc. También hicieron un libro grande por cada comunidad acerca de la creación. Fue una semana de mucho trabajo, pero al final ellos mismos estaban sorprendidos de lo que habían conseguido.

                Para la segunda jornada, el reto era mayor: El objetivo era escribir dos historias, una verídica acerca de alguna experiencia personal, y la otra era un cuento. Al inicio parecía que sería igual que la última vez; empezaron tímidamente, pero una vez que pusieron en orden sus ideas acerca de lo que querían contar fueron imparables: Su memoria, creatividad e imaginación se pusieron en marcha y los resultados fueron muy buenos.
                Luego, el siguiente paso fue la edición de esos textos: siguiendo algunas directrices ellos participaron en la edición de los trabajos propios y de los compañeros. Fue una buena experiencia, crecieron en su sentido crítico para poder evaluar su trabajo y el de otros.

                Al final, ganan sus comunidades por tener escritores con ganas de escribir y que están puliendo sus destrezas. Comenzar a ver cómo crecen y dan grandes pasos cómo estos es un gran privilegio. 

¿Entienden lo que leen?

Hechos 8:29 -35“Y el Espíritu dijo a Felipe: Acércate y júntate a ese carro. Acudiendo Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías, y dijo: Pero ¿entiendes lo que lees?El dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Y rogó a Felipe que subiese y se sentara con él.  El pasaje de la Escritura que leía era este: Como oveja a la muerte fue llevado; Y como cordero mudo delante del que lo trasquila, Así no abrió su boca. En su humillación no se le hizo justicia;Mas su generación, ¿quién la contará? Porque fue quitada de la tierra su vida. Respondiendo el eunuco, dijo a Felipe: Te ruego que me digas: ¿de quién dice el profeta esto; de sí mismo, o de algún otro? Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús”.

  El encuentro que Felipe tuvo con este prosélito africano, nos muestra de que para ese tiempo había personas de otras partes del mundo que buscaban acercarse a Dios, y no sólo eso, sino que también tenían en su posesión la Palabra de Dios (Los libros de Moisés, o escrituras de los profetas). Pero lo que pasaba en ese tiempo, sigue pasando aún en nuestros días: A muchos que acuden a las iglesias, o que tienen la Biblia en su mano, uno sigue haciéndoles la misma pregunta que hizo Felipe ¿Entienden lo que leen? Y la respuesta sigue siendo la misma que dio el eunuco: ¿Y cómo podré si alguno no me enseñare?
  Hemos estado ministrando durante casi dos años continuos en comunidades indígenas y durante este tiempo nos hemos encontrado con que los líderes, pastores y los hermanos de las iglesias siguen yendo a la iglesia como ha sido su costumbre por mucho tiempo, pero su conocimiento de las Escrituras es muy limitado, y su vida cristiana deja mucho que desear dando mal testimonio delante de los que no son cristianos.
  Por esta razón, el programa de capacitación de ELIAS que Dios nos ha permitido dirigir, incluye dentro de su pensum, una materia que se llama Método Cronológico. Éste ha sido enseñado en diferentes partes del mundo por diferentes organizaciones y ha mostrado resultados positivos. El propósito es enseñar desde el principio (Génesis) partiendo desde la Creación hasta llegar a Jesucristo. Hemos estados enseñando el método a los pastores y líderes que están recibiendo la Capacitación de ELIAS y hemos visto su reacción de diferentes maneras: “así no fuimos enseñados”, o “no lo sabíamos”, o lo que es mejor aún, ver sus ojos brillar por descubrir una verdad que ha estado en sus Biblias durante tanto tiempo.
    En la segunda Jornada de Capacitación, dimos un paso más y tuvimos la oportunidad de comenzar con las prácticas del Cronológico. Ahora ellos deben enseñar a sus familias y vecinos lo que están aprendiendo.

    Esta experiencia nos produjo mucho gozo, y estamos seguros que a ellos les produjo aún más alegría y satisfacción.  Se mostraron muy animados y nos decían que realmente quieren seguir enseñando. Además, los vecinos que se reunieron para escuchar la primera lección manifestaron que los estaban aprendiendo con nosotros tienen el deber de enseñarles a ellos. ¡Qué bendición! Sin duda todo esto nos hace pensar y recordar, que el trabajo en el Señor no es en vano y nos permite vislumbrar lo que el Señor está comenzando a hacer en las comunidades.
   Pastores, misioneros, familia, amigos, colegas, compañeros de oración; muchísimas gracias por todo el apoyo que nos han brindado durante estos dos años. Sin duda hemos experimentado la gracia y amor de Dios a nuestro favor, no nos ha faltado nada y vemos que el trabajo cada vez se intensifica y nos exige más.  Podemos ver la necesidad que existe en otros lugares de la zona y allí deseamos llegar. Estamos muy comprometidos con Dios y con este proyecto, agradecidos por habernos llamado y procurando darlo todo por la obra, por los pueblos indígenas donde estamos, porque el Evangelio produzca un impacto transformador en toda Etnia. ¡Amén!


  

viernes, 21 de noviembre de 2014

Cobrando ánimo!

Como ya les habíamos contado en nuestra carta anterior, el último viaje que habíamos hecho a la zona donde hemos estado trabajando todo este año no había tenido los resultados esperados, pues durante la última reunión con un Pastor y líderes Puinaves de la comunidad, salí de la iglesia hacia mi hamaca cargado de frustración e impotencia al ver la oposición de un hermano, que claramente no estaba interesado en la capacitación y procuraba que más nadie se interesara o se involucrara. Al regresar a nuestra casa, conversar con unos amigos y hablar con un pastor curripaco, a quien creemos Dios ha usado mucho, decidimos recobrar el ánimo, creer que Dios está en el asunto y que seguiríamos adelante a pesar de la oposición.


Hace poco hicimos otro viaje a la misma zona de caño Bocón, nos volvimos a reunir con el pastor y los líderes de la comunidad y nos sorprendió encontrar una respuesta totalmente diferente y opuesta a la que tuvimos en el viaje anterior. Nos dijeron que sí estaban interesados en iniciar la capacitación y que estaban dispuestos a abrir las puertas de la comunidad para realizar plantearon una fecha para dar inicio el año próximo. ¡Mi cara de felicidad era evidente y sé que la de mi esposa Luz también! No podíamos ocultar que esa respuesta nos emocionaba muchísimo. Dos días después uno de los diáconos me contó que el hermano que se había levantado en la reunión para oponerse a la capacitación les había pedido perdón por su actitud y comportamiento. Ahora estamos contactando a los profesores que nos acompañarán para el primer intensivo, preparando las cosas y soñando con la llegada del 2015 y el día que oficialmente ELIAS se ponga en marcha.

Durante este último viaje, llegamos hasta la última comunidad de ese caño, visitando 6 comunidades y aprovechando la oportunidad de conocer a los pastores de cada una de esas comunidades, hablarles de la capacitación y de predicar en tres de esas comunidades.

En la última comunidad nos hicieron la invitación para estar con ellos del 01 al 05 de diciembre en una conferencia que tendrán, así que estaremos viajando para acompañarles y aprovechar de concretar algunos detalles de la capacitación con los interesados que estarán allí.
Estamos muy emocionados porque cada vez está más cerca el inicio de esa capacitación que es la razón de estar aquí. Soñamos de antemano que Dios usará a esos pastores indígenas para producir desarrollo integral en sus comunidades.
  







Los planes de Dios no pueden ser frustrados

      El libro de Nehemías 4:14,15 dice: “Luego, mientras revisaba la situación, reuní a los nobles y a los demás del pueblo y les dije: « ¡No le tengan miedo al enemigo! ¡Recuerden al Señor, quien es grande y glorioso, y luchen por sus hermanos, sus hijos, sus hijas, sus esposas y sus casas!». Cuando nuestros enemigos se enteraron de que conocíamos sus planes y que Dios mismo los había frustrado, todos volvimos a nuestro trabajo en la muralla” (NTV)

Es interesante la actitud de Nehemías frente a la oposición continua que había por parte de hombres con corazones llenos de envidia y malicia. Al ver la manera como Nehemías reaccionó ante la  situación que se les presentó, podemos pensar que él había entendido claramente que el regreso a Jerusalén y la reconstrucción de las murallas estaba en el plan de Dios y que podía estar seguro que no iba a quedar frustrado, ni avergonzado por causa de unos cuantos enemigos. Así que cómo líder tuvo que mantenerse firme y trasmitir a todos los que le seguían que el Dios a quien ellos servían es GRANDE y GLORIOSO.